Soy Mia Salazar y, aunque juré que nunca más haría música, la vida te pone siempre en tu sitio.Y es que después de vivir lejos de casa muchos años, empezaba a necesitar gritar lo mucho que me echo de menos. Y un teclado, una segunda migración a Hamburgo tras una década en Estocolmo, y una maternidad apabullante me empujaron a romper mi silencio.Empecé por escucharme, escribirme y cantarme. Convertí mi música en un mapa vivo de mi transformación. De mis raíces mexicanas y andaluzas, de los grupos que descubrí en mi adolescencia (Pixies, Pavement, Radiohead…) y de las influencias nórdicas de los últimos años.He ordenado este viaje en cuatro actos. Me di cuenta que son los duelos que pasamos todos cuando nos transformamos y nos perdemos. Y también me di cuenta de que nadie te da el pésame por “morirte en vida” (y al menos un abrazo, sí que se necesita).Esta larga colección de canciones, que voy a ir publicando poco a poco, me han devuelto el camino, la raíz y la esencia. Y suena exactamente como ese viaje tan valiente que muchos estamos viviendo cuando decidimos perseguir un sueño y dejarlo todo atrás. Te las quiero dedicar todas, o al menos, enviarte con ellas ese abrazo.

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Escuchando a Dios - Acto 4. El viaje
24 de abril de 2026

Despatriada - Acto 3. La transformación
29 de mayo de 2026

Miedo de quererte - Acto 1. La muerte
18 de septiembre de 2026

Soy Mia Salazar y, aunque juré que nunca más haría música, la vida te pone siempre en tu sitio.Y es que después de vivir lejos de casa muchos años, empezaba a necesitar gritar lo mucho que me echo de menos. Y un teclado, una segunda migración a Hamburgo tras una década en Estocolmo, y una maternidad apabullante me empujaron a romper mi silencio.Empecé por escucharme, escribirme y cantarme. Convertí mi música en un mapa vivo de mi transformación. De mis raíces mexicanas y andaluzas, de los grupos que descubrí en mi adolescencia (Pixies, Pavement, Radiohead…) y de las influencias nórdicas de los últimos años.He ordenado este viaje en cuatro actos. Me di cuenta que son los duelos que pasamos todos cuando nos transformamos y nos perdemos. Y también me di cuenta de que nadie te da el pésame por “morirte en vida” (y al menos un abrazo, sí que se necesita).Esta larga colección de canciones, que voy a ir publicando poco a poco, me han devuelto el camino, la raíz y la esencia. Y suena exactamente como ese viaje tan valiente que muchos estamos viviendo cuando decidimos perseguir un sueño y dejarlo todo atrás. Te las quiero dedicar todas, o al menos, enviarte con ellas ese abrazo.